La Acción para el Empoderamiento Climático en las Negociaciones

La Acción para el Empoderamiento Climático en las Negociaciones

Personas jóvenes manifestándose por el cambio climático. Cargan pancartas y carteles. Foto: Unsplash.
Artículo 6 de la Convención: Acción para el Empoderamiento Climático. De cómo la acción climática desde la sociedad mueve la aguja hacia un futuro descarbonizado, adaptado y resiliente.

Cuadernos de estudio- No.2

Por: Ximena Loría Espinoza

El término Acción para el Empoderamiento Climático (ACE por sus siglas en inglés) fue adoptado por la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC) para referirse a los esfuerzos relacionados con la implementación del Artículo 6 de esta Convención que trata sobre la Educación, formación y sensibilización del público, y que según el cual las Partes.

a) Promoverán y facilitarán, en el plano nacional y, según proceda, en los planos subregional y regional, de conformidad con las leyes y reglamentos nacionales y según su capacidad respectiva:

i)  La elaboración y aplicación de programas de educación y sensibilización del público sobre el cambio climático y sus efectos;

ii)  El acceso del público a la información sobre el cambio climático y sus efectos;

iii) La participación del público en el estudio del cambio climático y sus efectos y en la elaboración de las respuestas adecuadas; y

iv)  La formación de personal científico, técnico y directivo;

b) Cooperarán, en el plano internacional, y, según proceda, por intermedio de organismos existentes, en las actividades siguientes, y las promoverán: 

i)  La preparación y el intercambio de material educativo y material destinado a sensibilizar al público sobre el cambio climático y sus efectos; y

ii) La elaboración y aplicación de programas de educación y formación, incluido el fortalecimiento de las instituciones nacionales y el intercambio o la adscripción de personal encargado de formar expertos en esta esfera, en particular para países en desarrollo.

La CMNUCC ha reconocido reiteradamente el papel fundamental que tienen los gobiernos, las organizaciones intergubernamentales, el sector privado, la academia, las organizaciones no gubernamentales, los medios de comunicación, las comunidades y las personas individuales para alcanzar los objetivos de la Convención. Al fortalecer las habilidades de todos los sectores de la sociedad para involucrarse directamente en la acción climática:

  • se incrementa colectivamente la efectividad de la implementación de las políticas y planes derivados de los compromisos adquiridos por los países en el marco de la Convención. 
  • se fomenta la cooperación, el desarrollo de alianzas y la creatividad en la búsqueda de soluciones novedosas al cambio climático.
  • se desarrollan instrumentos sociales inclusivos y se crean capacidades para que las personas se desempeñen en los nuevos trabajos verdes necesarios para la transición justa hacia una economía baja en carbono y resiliente. 
  • se produce un debate constructivo apoyado por los medios de comunicación, que lleva a un electorado informado a dar su apoyo mediante el uso de su voto y su voz a personas representantes y proyectos de ley que prioricen la ambición en sus propuestas climáticas para el bien de la población. 
  • se promueven cambios en los estilos de vida y en los comportamientos de las personas en sus diferentes ámbitos de acción, siendo determinante este aporte personal para el resultado agregado colectivo de las acciones climáticas. 

Los 6 elementos que componen la acción para el empoderamiento climático  

  1. Educación: busca crear un entendimiento profundo de las causas y consecuencias del cambio climático, de manera que se dimensionen adecuadamente los retos que como sociedad tenemos por delante para afrontar esta crisis. Así, se tomarán decisiones informadas que lleven a aumentar la ambición de las acciones de mitigación y adaptación a nivel personal, local y nacional. Para esto, se necesita la promoción, facilitación e implementación de programas educativos formales y no formales para todos los niveles y sectores, incluyendo las instituciones nacionales. Esto significa el desarrollo de currículos educativos, la formación de educadores y facilitadores y la creación de pedagogías adaptadas a los diferentes públicos. Estos programas deben tener un enfoque especial en las personas jóvenes, mujeres y grupos históricamente vulnerabilizados. 
  1. Formación: busca desarrollar habilidades prácticas específicas relacionadas con el cambio climático en el campo científico, técnico y gerencial. La creación de metodologías y herramientas para la construcción de capacidades prácticas dirigidas a personas directamente relacionadas con la acción climática (personal científico y técnico, educadores, comunicadores, personas tomadoras de decisión, organizaciones, y líderes comunales), incrementa en su conjunto las competencias necesarias para responder adecuadamente a los retos de la crisis climática. Ejemplos citados de estas habilidades incluyen la recolección e interpretación de datos climáticos, la realización de inventarios nacionales de emisiones, la identificación de tecnologías amigables con el clima, entre otros.   
  1. Sensibilización: tiene como objetivo que las personas pasen del entendimiento de la crisis climática a la acción, desde los cambios de conductas y actitudes a nivel personal hasta la influencia que pueda tener el individuo en su entorno, apoyando acciones, planes y políticas climáticas ambiciosas. Para esto, se deben desarrollar programas de concientización pública de gran alcance, dirigidos a una gran variedad de públicos a través de muy diversas fuentes de comunicación, así como comunidades de práctica y de aprendizaje. 
  1. Acceso público a la información: asegurar el acceso libre, gratuito y oportuno a la información climática es un requisito esencial para asegurar un involucramiento de la ciudadanía más activo en la implementación de políticas climáticas y una mayor capacidad de incidencia en su participación. El uso de herramientas tecnológicas como las bases de datos, páginas web y las redes sociales son esenciales en la diseminación de la información climática, la cual debe estar disponible no solamente en un lenguaje técnico sino para todo público y en diferentes idiomas. 
  1. Participación ciudadana: busca asegurar la participación efectiva de la ciudadanía en los procesos de toma de decisión para integrar las perspectivas de la sociedad civil en la creación e implementación de planes y políticas climáticas, logrando a su vez la movilización social necesaria para el éxito de estas políticas. Esta participación podría implicar una serie de cambios sustanciales en los procesos dentro de los gobiernos locales y nacionales para asegurar que se implemente de manera transparente, inclusiva, vinculante y representativa de los grupos de interés. 

  2. Cooperación internacional: la promoción de la cooperación internacional entre gobiernos, organizaciones intergubernamentales y organizaciones no gubernamentales es importante para la consecución de los recursos técnicos, financieros y humanos que necesitan los gobiernos para implementar con éxito sus compromisos climáticos.  La identificación de aliados clave y la creación de redes de trabajo permite el intercambio de estos recursos, de experiencias y de lecciones aprendidas, generando capacidades y fortaleciendo la acción climática.
La participación efectiva de la ciudadanía en los procesos de toma de decisión para integrar las perspectivas de la sociedad civil en la creación e implementación de planes y políticas climáticas es fundamental.

Evolución de las negociaciones sobre Artículo 6 en la CMNUCC

Un nuevo programa de trabajo para una nueva década: el Programa de Trabajo de Glasgow 

En el año 2020 se realizó la revisión del Programa de Trabajo de Doha, encontrándose como principales problemas un insuficiente apoyo para los puntos focales y para las actividades y programas de acción para el empoderamiento climático, una insuficiente coordinación institucional y con agencias relevantes y la necesidad tanto de construir capacidades transformacionales y duraderas como de una mayor consistencia y ambición internacional. 

Basado en este análisis, durante la COP 26 del año 2021 en Glasgow las Partes adoptan el Programa de Trabajo de Glasgow (GWP por sus siglas en inglés) para fortalecer la implementación de acción para el empoderamiento climático. En éste se mantienen los principios guía de flexibilidad y de acciones dirigidas por los mismos países, las actividades para implementar los seis elementos de ACE, los diálogos anuales y los puntos focales. Se introducen nuevos elementos como las cuatro áreas temáticas prioritarias, el Plan de Acción sobre ACE con actividades claras a corto plazo y el reporte anual.

El GWP tiene una duración de 10 años, con una revisión intermedia en el 2026 y una revisión final en el 2031 para evaluar la efectividad, identificar retos y necesidades e informar sobre las consideraciones para mejorar el trabajo del programa. 

En sus considerandos, la decisión reafirma y reconoce entre otras cosas: 

  • la importancia de los seis elementos de acción para el empoderamiento climático para alcanzar los objetivos de la Convención y del Acuerdo de París
  • el rol esencial de todas las partes interesadas para asegurar el trabajo y objetivos de ACE (gobiernos locales, nacionales y regionales, instituciones académicas y culturales, museos, sector privado, organizaciones intergubernamentales y no gubernamentales, organizaciones internacionales, tomadores de decisión, científicos, los medios de comunicación, el profesorado, juventudes, mujeres y personas indígenas
  • la importancia de la relación de la acción para el empoderamiento climático con otros compromisos como la Agenda 2030 y  los acuerdos regionales
  • el rol crítico de la juventud como agentes de cambio y la necesidad de su participación activa en los procesos de cambio climático y en alcanzar el potencial de ACE
  • los retos que supone la falta de financiamiento y apoyo técnico para la implementación exitosa de acción para el empoderamiento climático especialmente en países en desarrollo

El programa tiene como guía los siguientes principios:

  1. Acciones dirigidas por los mismos países según sus circunstancias nacionales
  2. Relación costo-eficacia
  3. Flexibilidad
  4. Enfoque de género e intergeneracional
  5. Enfoque gradual que integre las actividades bajo el Artículo 6 de la Convención y el Artículo 12 en los programas y estrategias en cambio climático
  6. La promoción de alianzas, redes y sinergias , particularmente entre las tres convenciones de Río
  7. Enfoque multisectorial
  8. Enfoque holístico y sistemático
  9. Los principios de desarrollo sostenible

Las actividades están comprendidas en cuatro áreas temáticas prioritarias orientadas a la acción y que son relevantes para resolver las brechas y retos en la implementación de los seis elementos de acción para el empoderamiento climático y para acelerar la implementación:

  1. Coherencia de las políticas: fortalecer la coordinación del trabajo de acción para el empoderamiento climático que se está llevando a cabo de manera paralela en varios niveles y procesos para evitar la duplicación de esfuerzos y brindar apoyo coordinado a las Partes.  A nivel nacional se busca la integración de acción para el empoderamiento climático en el desarrollo e implementación de políticas, planes, estrategias y acciones climáticas, así como el desarrollo de una estrategia nacional de ACE con coordinación y colaboración multisectorial y el trabajo activo de los puntos focales de ACE en cada país.  
  2. Acción coordinada: continuar construyendo las alianzas de largo plazo estratégicas, operativas, multinivel, intergeneracionales y entre una amplia gama de partes interesadas  para acelerar la implementación de acción para el empoderamiento climático a través de el intercambio de recursos, conocimientos y expertise. 
  3. Herramientas y apoyo: incrementar el acceso a las herramientas y el apoyo para la construcción de capacidades y la sensibilización sobre ACE. Esto se lograría fortaleciendo la red de puntos focales nacionales, compartiendo comunicaciones,  información y recursos que puedan ser fácilmente traducidos y adaptados, incrementando el financiamiento y el apoyo técnico, diseñando programas de formación, creando alianzas entre las partes interesadas y desarrollando capacidades institucionales para evaluar las acciones de ACE en los países. Se hace especial mención a la construcción de capacidades en la juventud para liderar, promover y participar en la implementación de ACE a nivel nacional e internacional como parte de las delegaciones oficiales de sus países en las conferencias de la UNFCCC.
  4. Monitoreo, evaluación y reporte: fortalecer estas tres acciones en la implementación de los seis elementos de ACE en todos los niveles, de acuerdo con las prioridades específicas, necesidades y  circunstancias nacionales de las Partes. Se propone promover una amplia participación de múltiples partes interesadas para apoyar a los países en el desarrollo del monitoreo, reporte y evaluación de las actividades de ACE. 

El GWP también incluye una lista de actividades para cada uno de los seis elementos de acción para el empoderamiento climático que pueden ser llevadas a cabo como parte de los programas nacionales y actividades relacionadas con la implementación de la Convención y del Acuerdo de París, dentro del marco de este programa de trabajo.  

¿Qué debe pasar en la COP 27 con relación a ACE?

Durante el SBI 56 (Subsidiary Body of Implementation) llevado a cabo a mediados de este 2022, se realizó el primer Diálogo sobre Acción para el Empoderamiento Climático bajo el Programa de Trabajo de Glasgow. Este diálogo se enfocó en el involucramiento de la niñez y juventud en la implementación de las cuatro áreas temáticas del GWP. 

Además, se realizó un Taller Técnico sobre cómo las áreas prioritarias pueden guiar la implementación de los seis elementos de ACE a través de un plan de acción a corto plazo. 

Finalmente, se inició la elaboración del Plan de Acción de acción para el empoderamiento climático enfocado en la acción inmediata a través de actividades a corto plazo (4 años), claras y con tiempos límites para la implementación de los seis elementos de ACE, bajo las cuatro áreas prioritarias del GWP. 

Las Partes acordaron un borrador del Plan de Acción pero no tuvieron el tiempo para discutirlo, por lo que continuarán las discusiones en el SBI 57 en noviembre de este año tomando en cuenta la nota informal preparada por los co-facilitadores acerca del trabajo realizado durante la sesión previa. El borrador del plan debería terminar de discutirse para ser adoptado durante la COP 27. 

La implementación de ACE en América Latina y el Caribe: retos y oportunidades

Para poder cumplir con los seis elementos de ACE dentro de las cuatro áreas temáticas prioritarias del GWP, el principal reto para los países de América Latina como región en desarrollo es la falta de financiamiento y apoyo técnico para poder planificar, implementar, dar seguimiento y evaluar las actividades nacionales de acción para el empoderamiento climático

Con respecto a las áreas temáticas 1 y 2 (coherencia de políticas y acción coordinada), en varios países de América Latina las instituciones de gobierno todavía carecen del conocimiento y las competencias para poder incluir de manera intersectorial, coordinada, complementaria y transversal las actividades de ACE en sus políticas y su planificación. Por ende, la construcción de capacidades institucionales es de gran relevancia para lograr operativizar los objetivos y las acciones de acción para el empoderamiento climático según las capacidades y prioridades nacionales, dentro de las cuales destacan los sectores de energía, transporte,  agricultura y bosques en nuestra región.  A su vez, los gobiernos locales deben ser parte esencial de este fortalecimiento para influenciar las políticas locales, ya que es precisamente a este nivel donde las alianzas con otras partes interesadas pueden darse de manera más eficiente para llegar a grupos específicos dentro de la comunidad en concordancia con sus contextos particulares. 

Asimismo, la construcción de capacidades es necesaria para tener una coordinación eficiente con otros actores relevantes, como las organizaciones no gubernamentales, los medios de comunicación, el sector educativo, el sector cultural, científicos, el sector privado, la juventud y personas representantes de comunidades históricamente vulnerabilizadas. Esta articulación es importante para alcanzar los compromisos que nuestros países han adquirido tanto en términos de mitigación como de adaptación.

Actualmente, muchos de estos actores están realizando actividades que tocan uno o varios de los elementos de ACE. Las ONGs por ejemplo, ejecutan programas de educación y sensibilización principalmente para sectores específicos de la población, el sector privado está fomentando el conocimiento del cambio climático entre sus colaboradores y sus consumidores y la academia e instituciones científicas siguen generando información importante en relación con el cambio climático. Sin embargo, estos esfuerzos no están siendo coordinados, no se reportan y pasan desapercibidos por los gobiernos por lo que no se contemplan en las comunicaciones nacionales ni se establecen sinergias entre ellos.  

El fortalecimiento institucional permite realizar cambios profundos a nivel de políticas que son necesarios para elevar la efectividad de las acciones de ACE. Tal es el caso por ejemplo de reformas a la constitución para introducir cambios en los currículums educativos escolares, colegiales y universitarios dirigidos a mejorar la educación, formación y sensibilización sobre el cambio climático. Otro ejemplo es la necesidad de que las Políticas Nacionales de Cambio Climático contengan el tema de ACE en sus estrategias, de manera que se fortalezca su obligatoriedad, se impulse su accionar y que su implementación no esté sujeta a las prioridades de los gobiernos de turno. Igualmente, se hace necesario desarrollar condiciones habilitantes a nivel nacional y local conducentes a una participación inclusiva, representativa, transparente y vinculante de la ciudadanía en los procesos de toma de decisión en cambio climático. Es justamente este elemento de acción para el empoderamiento climático el que menos se ha implementado en nuestros países, precisamente por la falta de mecanismos y un marco jurídico apropiados y por el cambio de mentalidad que implica para los tomadores de decisión con respecto a las formas de generar política pública. Es por todo esto que las acciones de ACE deben estar integradas a las NDCs de cada país como una forma de incrementar la voluntad política y el apoyo ciudadano para la implementación de estos cambios.

Con respecto al área temática 3 (herramientas y apoyo) es menester señalar que todos estos cambios vienen acompañados de acciones complementarias que necesitan recursos financieros y técnicos para su implementación. Este es el caso de:

  1. la producción de materiales educativos apropiados, inclusivos y contextualizados 
  2. la elaboración de guías de facilitación y entrenamiento para un profesorado que ya tiene una alta carga de trabajo y no está acostumbrado a la interdisciplinariedad
  3. la realización de campañas de comunicación masivas difundidas a través de diversos canales
  4. la organización de eventos, conferencias y talleres para diferentes tipos de públicos
  5. la producción de documentos especializados de acceso libre
  6. la creación de programas de formación especializada para jóvenes, mujeres, replicadores, personas expertas y personal técnico institucional 
  7. la producción sistemática de información para los consumidores
  8. el mantenimiento de páginas web y redes sociales institucionales y especializadas temáticamente con información actualizada, relevante y accesible 
  9. la aplicación de encuestas y estudios que midan el nivel de conocimiento y sensibilización de la ciudadanía
  10. el apoyo a la ciencia ciudadana como descentralización de la generación del conocimiento

Finalmente, con respecto al área 4 (monitoreo, evaluación y reporte) los señalamientos más frecuentes de las Partes están dirigidos a la falta de guías metodológicas, la complejidad de definir indicadores para la medición y la falta de información base para medir el avance. Si se pretende avanzar de manera seria y ambiciosa en la implementación del GWP, esto deberá definirse en las próximas negociaciones.  

Afortunadamente, ya se están dando en nuestra región avances en la implementación de ACE, desde el reconocimiento gubernamental de su importancia para lograr los objetivos de la Convención y del Acuerdo de París hasta su inclusión en las políticas públicas y planes de acción interinstitucionales. Costa Rica, Chile, Uruguay, Colombia y República Dominicana, entre otros, han desarrollado marcos de trabajo relacionados con acción para el empoderamiento climático y están llevando a cabo esfuerzos notables por involucrar cada vez más a la ciudadanía en su implementación, en especial a la juventud y personas indígenas. Sus experiencias y aprendizajes con toda seguridad serán de gran valor para el resto de países de América Latina y el Caribe.