Pueblos Indígenas, actores cruciales en el cuidado de los ecosistemas y en la lucha contra el cambio climático

Pueblos Indígenas, actores cruciales en el cuidado de los ecosistemas y en la lucha contra el cambio climático

En países como Brasil, Colombia, México y Perú el 92% de las tierras forestales de las comunidades indígenas son sumideros netos de carbono, secuestrando con cada hectárea un promedio de 30 toneladas métricas de carbono al año. En promedio, estas tierras capturan tres cuartas partes más de carbono por hectárea que las tierras no indígenas.
  • El conocimiento y las estrategias de los pueblos indígenas para sostener su entorno deben ser respetados y tomados en cuenta si queremos enfrentar de manera efectiva el cambio climático.
  • Aunque la comunidad internacional ha ido reconociendo gradualmente las contribuciones de los pueblos indígenas a la gobernanza climática, un enfoque basado en sus derechos y saberes todavía está en gran medida ausente.
  • Hay aproximadamente 370 millones de personas indígenas en el mundo. Poseen, ocupan o utilizan hasta el 22% de la superficie terrestre global, que alberga el 80% de la diversidad biológica del mundo (PNUD 2011).

En el marco del Día Internacional de los Pueblos Indígenas, destacamos la trascendental importancia de sus conocimientos ancestrales frente al cambio climático. 

El proceso de reconocimiento de los saberes de los pueblos indígenas en relación con el cambio climático inició en el año 2001 en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y se materializó a través de la creación del Foro Internacional de los Pueblos Indígenas sobre el Cambio Climático (IIPFCC) en 2008. 

Fue así como este foro se convirtió en una plataforma clave para amplificar las voces de los pueblos indígenas en las discusiones internacionales sobre políticas climáticas y para asegurar que sus perspectivas fueran consideradas en estos espacios de negociación donde se deciden muchas de las medidas globales para enfrentar el cambio climático.

De igual manera con la adopción del Acuerdo de París, en 2015, las comunidades indígenas trabajaron por la inclusión de su conocimiento, derechos y gobernanza en la conservación del territorio y recursos, para diseñar e implementar acciones climáticas nacionales. Sin embargo, aunque la participación e inclusión de los pueblos originarios fue tomada en cuenta y ha aumentado progresivamente, el reconocimiento de sus derechos y el fortalecimiento de su autodeterminación siguen siendo un desafío para los Pueblos Indígenas de América Latina

Los conocimientos de las comunidades ancestrales y la profunda conexión que mantienen con la naturaleza les ha permitido desarrollar estrategias adaptativas para coexistir de manera sostenible con su entorno. Su respeto y protección de la biodiversidad, tanto por motivos alimentarios como por creencias sagradas, ha resultado en una conservación efectiva de la flora y fauna, manteniendo delicados equilibrios ecológicos que contribuyen a la captura natural de carbono y la regeneración de ciclos vitales.

Proteger la diversidad de los pueblos indígenas y los diferentes contextos en los que habitan, es proteger la biodiversidad; además de fortalecer los sistemas de resiliencia y adaptación al cambio climático. 

Ejemplo de ello es el pueblo Yabarana de Venezuela, quienes cambian de la caza y recolección a la pesca, a la agricultura y la cría de animales según las condiciones estacionales y ambientales o la comunidad de Puno en Perú, que utiliza su conocimiento tradicional sobre el medio ambiente y la vida silvestre: como la frecuencia de las lluvias; la floración de ciertas plantas; la aparición de ciertos animales; el apareamiento de animales; o la incidencia de plagas, para determinar cuándo plantar y cuándo cosechar.  De manera similar, el pueblo Chipaya de Bolivia monitorea el viento, la nieve, las nubes y las estrellas para determinar qué especies plantar y cuándo y dónde plantarlas.

La preservación de la diversidad cultural está íntimamente relacionada con la preservación de la  biodiversidad. Las sociedades tradicionales con sus prácticas y creencias arraigadas, han demostrado que la coexistencia armoniosa entre seres humanos y la naturaleza es posible. 

Sin embargo, el legado del colonialismo y el sistema extractivista, que ha impactado negativamente en sus derechos y jurisdicción, debe ser reconocido y enmendado. Respetar sus conocimientos y permitirles gestionar sus territorios es un paso esencial para restaurar el equilibrio y valorar la riqueza cultural que aportan las comunidades originarias.

Los ciclos naturales son esenciales para la salud de nuestro planeta, y los pueblos indígenas han sido guardianes excepcionales de esta sabiduría. Su enfoque en la regeneración y renovación de recursos ha demostrado ser un modelo eficiente y sostenible en contraste con los métodos extractivos modernos.

Al empoderar a estas comunidades y fortalecer sus condiciones de vida, no solo se evita la pérdida de sus conocimientos, sino que también se contribuye a la preservación de ecosistemas resilientes, diversos y vitales que actúan como sumideros de carbono naturales, desempeñando un papel fundamental en la estabilidad climática y la mitigación del calentamiento global. 

En países como Brasil, Colombia, México y Perú el 92% de las tierras forestales de las comunidades indígenas son sumideros netos de carbono, secuestrando con cada hectárea un promedio de 30 toneladas métricas de carbono al año. En promedio, estas tierras capturan tres cuartas partes más de carbono por hectárea que las tierras no indígenas.

A pesar de ello, en los cuatro países estas tierras están constantemente amenazadas por la ganadería, la minería y la tala, gran parte de las cuales es ilegal y está vinculada a la corrupción y la colaboración entre los gobiernos y actores ilegales. Los gobiernos deben asegurar que las comunidades indígenas tengan plenos derechos legales sobre la tierra que poseen; reconocer y respetar su derecho al consentimiento libre, previo e informado; tomar medidas para asegurar que los derechos sean respetados en la práctica; y capacitar activamente a las comunidades indígenas para gestionar sus bosques a través de financiamiento y apoyo adecuados.

Para evitar los efectos más devastadores del cambio climático, debemos alcanzar la neutralidad de carbono para 2050; es decir,  emitir sólo aquellos contaminantes a la atmósfera como podamos absorber en un año.  Este objetivo no se logrará sin reconocer y apoyar el papel crucial de los pueblos indígenas y otras comunidades locales en la restauración y protección de sus tierras.

Los pueblos indígenas deben ser considerados como socios en el diseño e implementación de soluciones en lugar de meros beneficiarios. Por lo tanto, su participación plena y efectiva es crucial. El valor del conocimiento y sus cosmovisiones respecto a la alimentación, los sistemas de medios de vida, la gestión de recursos naturales y la conservación de la biodiversidad son elementos clave que deben incorporarse en la política de cambio climático a nivel nacional e internacional. 

En el Día Internacional de los Pueblos Indígenas, The Climate Reality Project hace un llamado a la colaboración global en la protección y empoderamiento de estas comunidades, reconociendo sus contribuciones esenciales en la lucha contra el cambio climático y abogando por un mundo donde la diversidad cultural y la biodiversidad coexistan en armonía.

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