CÓMO LA CRISIS CLIMÁTICA ESTÁ PROVOCANDO LA MIGRACIÓN CENTROAMERICANA

Foto por Andrew Neel/ Unsplash

La crisis climática está haciendo la vida aún más difícil para los habitantes del «Corredor Seco» de América Central, lo que obliga a los agricultores y otros habitantes rurales a abandonar sus hogares y su modo de vida.

¿Recuerdas cómo, a finales del año pasado y hasta la primavera de este año, no se podían ver las noticias sin escuchar acerca de la inmigración? ¿En específico, la “caravana migrante”?

A partir de finales del 2018, más y más hombres, mujeres y niños comenzaron a abandonar sus hogares en Centroamérica para viajar hacia el Norte, México y Estados Unidos.

Su situación y los acontecimientos que condujeron a su decisión de abandonar sus países de origen son sumamente complejas. Muchos informes de prensa se enfocaron en la violencia y la falta de oportunidades económicas en Centroamérica como el catalizador de gran parte de esta migración.

Pero, ¿qué pasaría si te dijéramos que la crisis climática no sólo está agravando estos problemas, sino que también es un factor importante que impulsa a estos migrantes?

EL PAPEL QUE EL CLIMA DESEMPEÑA EN LA MIGRACIÓN CENTROAMERICANA ACTUAL

La mayoría de los migrantes que vemos en las noticias, que viajan de México a EE. UU., son de Honduras, junto con otros más provenientes de El Salvador y Guatemala. Estos tres países ocupan lo que se conoce como el Corredor Seco Centroamericano, y son muy vulnerables a los cambios climáticos, especialmente las precipitaciones.

Entonces, ¿qué es el Corredor Seco Centroamericano? ¿Y qué está pasando allí?

Mapa facilitado por la Universidad de Santa Clara

El Corredor Seco es una región ecológica en la costa pacífica de Centroamérica que se extiende desde el extremo sur de México hacia Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá. Esta región ha estado experimentando graves sequías e inundaciones, todas agravadas por la crisis climática, que amenazan el bienestar físico, financiero y mental de las personas que viven allí.

¿Por qué esta región es tan susceptible a los fenómenos meteorológicos extremos? Esto está relacionado con los patrones cambiantes de circulación atmosférica y oceánica cerca de América Central. Uno de ellos es El Niño-Oscilación del Sur, que hace que la región sea particularmente vulnerable a las lluvias irregulares, lo que resulta tanto en sequías como en inundaciones, que son cada vez más extremas debido a nuestro clima global cambiante.

El clima más extremo se ha convertido en un problema importante con respecto a las oportunidades económicas y la seguridad alimentaria. Más del 30% de los empleos en El Salvador, Guatemala y Honduras pertenecen al sector agrícola. Por lo tanto, los cambios en las tendencias climáticas y los fenómenos meteorológicos extremos, cada vez más frecuentes e intensos, afectan especialmente a los residentes de estos países.

Toma como ejemplo el café, uno de los cultivos comerciales y de subsistencia más importantes de la región. El café tiene un rango térmico relativamente pequeño en el que se puede cultivar e incluso, pequeños aumentos en la temperatura cambia su zona de cultivo. Otros cultivos básicos en la región como el maíz, los frijoles, la caña de azúcar y el arroz también enfrentan condiciones de cultivo cada vez más inadecuadas.

En la última mitad del 2018 hubo una sequía en el Corredor Seco que afectó a más de 77 mil productores de maíz en El Salvador y a más de 65 mil familias en Honduras. La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, por sus siglas en inglés) y el Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas expresaron su preocupación por el hecho de que «la pérdida total o parcial de los cultivos significa que los agricultores de subsistencia y sus familias no tendrán suficiente comida para comer o vender en los próximos meses».

Antes de este reciente período de sequía extrema, los países del Corredor Seco se enfrentaron a otra grave sequía que comenzó en el 2014 y continuó hasta el 2017, lo que resultó en la pérdida de cultivos y la muerte de miles de ganado, lo que puso a 2.5 millones de personas en riesgo de inseguridad alimentaria.  

Para enfatizar, son 2.5 millones de personas en riesgo de pasar hambre. En gran parte, a causa de la crisis climática.

¿CÓMO ES QUE LA CRISIS CLIMÁTICA ESTÁ REPERCUTIENDO EN LA MIGRACIÓN?

En esta región, las oportunidades de empleo agrícola se concentran en las áreas rurales en las cuales los residentes ya enfrentan niveles elevados de pobreza e inseguridad alimentaria. En Honduras y Guatemala, las tasas de pobreza rural son alrededor del 82% y 77%, respectivamente.

Debido a los cambios climáticos que ocurren en el Corredor Seco y la falta de oportunidades económicas alternativas, las personas abandonan sus comunidades rurales y se dirigen a otras áreas que esperan sean más prósperas económicamente.

Los migrantes rurales en América Central a menudo viajan primero a áreas urbanas dentro de sus propios países. Pero una vez que llegan a las ciudades, con frecuencia se encuentran con problemas sistémicos que van desde la corrupción hasta la violencia, incluyendo tasas elevadas de violencia de género.

Posteriormente, los migrantes también abandonan estas áreas urbanas y comienzan a emigrar, principalmente a México o más al norte, a los Estados Unidos. La decisión de migrar es exclusiva de la experiencia de cada persona y, por lo tanto, es difícil decir exactamente cuál es el factor: el cambio climático y su impacto en la agricultura rural, la violencia y la inseguridad en las ciudades, un poco de ambos u otro factor en conjunto, los lleva a abandonar sus países de origen.

No obstante, es importante reconocer que la emigración de muchos migrantes comenzó cuando ya no tenían nada para comer, y eso está significativamente influenciado por la crisis climática.

¿QUÉ PODEMOS HACER PARA AYUDAR?

Un buen punto de partida serían los programas establecidos en el Pacto Mundial para una Migración Segura, Ordenada y Regular de las Naciones Unidas, así como el trabajo de otros organismos multinacionales como la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación o el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura.

En diciembre del 2018, la ONU aprobó su primer pacto global sobre migración: el Pacto Mundial para una Migración Segura, Ordenada y Regular. Dicho Pacto establece principios rectores que las partes deben considerar con respecto a sus políticas nacionales e internacionales de migración, así como 23 objetivos que detallan los pasos que deben tomarse para crear mejores condiciones para los migrantes a nivel mundial.

(Sin embargo, EE. UU. votó en contra del Pacto, afirmando que no se alinea con su soberanía sobre la política de migración).

Pase lo que pase, está claro que necesitamos un enfoque más humanitario para recibir y adaptar la política para los migrantes climáticos como los que han llegado a la frontera sur de los Estados Unidos.

Entendemos que la política de migración es extremadamente complicada, pero cualquiera puede ver que las políticas relacionadas con la separación de familias y la detención de menores no son humanitarias, y que podemos hacer más para apoyar a estos migrantes.

También hay posibilidad de mejorar la facilidad de difusión de la información, la colaboración y la implementación de programas en el Corredor Seco que ayudarán a los agricultores a adaptarse a un clima cambiante.

Nuestra sugerencia final es abordar la raíz del problema: necesitamos trabajar juntos para reducir las emisiones de combustibles fósiles en Estados Unidos y en todo el mundo. Contrario a lo que algunos pueden decir en la televisión, muchas personas no quieren abandonar sus hogares. Si resolvemos la crisis climática, eliminamos uno de los grandes catalizadores de la migración en América Central y en todo el mundo.

Es así de sencillo.

Artículo original de The Climate Reality Project traducido por Lucia Pacheco.