Las energías solar y eólica son una gran oportunidad para mitigar el calentamiento global y disminuir el uso de combustibles fósiles. 

De acuerdo con el último informe del IPCC, en la última década estos dos tipos de energías renovables redujeron sus costos alrededor de un 85%

Otro punto a favor es que la energía eólica es considerada la fuente energética más limpia dentro de las energías renovables, por lo que se presenta como una gran oportunidad para el bienestar de la humanidad. 

De hecho, en comparación con la energía solar, hidroeléctrica, fotovoltaica y geotérmica, la energía eólica genera una cantidad mínima de gases de efecto invernadero.

Sin embargo en marco al Día Internacional de las Aves Migratorias, la ONU y diversas  ONGs ambientalistas han hecho un pronunciamiento para que su uso sea respetuoso con las aves

Aunque los beneficios ambientales son muchísimos, se ha documentado que la construcción y operación de parques eólicos genera un cierto impacto sobre la fauna silvestre, principalmente en las aves migratorias y en los murciélagos (polinizadores de más de 500 especies de flores en el mundo).

En el caso de los murciélagos estos sufren perturbación debido a que sus zonas de alimentación, descanso y migración se ven afectadas, por la poca planeación de los aerogeneradores, mismos que representan un mayor impacto cuando llegan a colocarse cerca de áreas boscosas y debido a la emisión ultrasónica de las turbinas experimentan desorientación en su vuelo y vida cotidiana. 3

Una mejor planeación para proteger las aves migratorias 

Es por ello que debemos poner atención en el impacto que generan la ubicación de los aerogeneradores para así poder hacer un mejor análisis y la solución después no se convierta en un nuevo problema. 

Los principales impactos por la construcción y operación de los parques eólicos en las aves son el “efecto barrera” y pérdida de hábitat. 1

¿Qué es el efecto barrera?

Debido al tamaño de las turbinas y a la extensión de los parques eólicos las aves deben dar largos rodeos para evitarlas existiendo la posibilidad de que aumenten en forma significativa su gasto energético poniéndose así en peligro. 

¿En qué consiste la pérdida de hábitat?

La evitación de las turbinas, a su vez, provoca que las aves se desplacen y abandonen los hábitats adecuados para ellas, lo que afecta principalmente su alimentación, reproducción y migraciones. Sin embargo la cifra no es tan grave ya que se calcula que la pérdida real de hábitats va del 2 al 5%.

Cuantificar el problema para conocer el impacto real

Una preocupación dentro de la comunidad científica es la falta de interés para cuantificar el problema, ya que hay pocos datos y la mayoría de ellos no están actualizados. En este sentido es muy difícil contrastar los datos con información actual que nos permita conocer la situación real de las aves migratorias respecto a la construcción de parques eólicos. 

No se trata de descalificar la energía eólica, porque de hecho, en 2006, en Estados Unidos las plantas nucleares causaron la pérdida de 300 mil aves, es decir 43 veces más en comparación a los parques eólicos que sólo representaron el 2.3%

Planeación: el gran desafío de Latinoamérica en energía eólica

En este sentido Latinoamérica tiene una área de oportunidad para aprende de los errores de planeación respecto a la Unión Europea y Estados Unidos ya que para la instalación de cualquier energía renovable, primero se debe evaluar el territorio y los recursos naturales que existen para así saber que tipo de energía es la que se puede de aplicar y así causar el mínimo impacto ambiental.  

Sin embargo y pese a que la ONU pide que la planificación de estas energías renovables sea respetuosa con las aves migratorias, debido a que hay lugares muchos más adecuados para construir estas turbinas, aún hay prácticas por mejorar. 

De acuerdo con un documento de 2013, en Estados Unidos, la mortalidad media anual de aves por colisión en parques eólicos fue realmente baja de 5.25 por turbina por año y en el mundo de 40 por turbina, muy poco en comparación a la cantidad de aves que perecen a causa del cambio climático y los combustibles fósiles. 

Sin embargo, en México, según documentó la Revista Mexicana de Ornitología, un parque eólico de 98 turbinas en Oaxaca, provocó la pérdida de 78 aves entre 2017 y 2018 (muy pocas en realidad pero casi el doble en comparación a la cifra anual mundial). Por otro lado, las investigaciones estiman que la tasa real de mortalidad en este parque eólico de Oaxaca podría ser hasta 50 veces mayor debido a la alta remoción de cadáveres en el área y al tipo de vegetación que dificulta la búsqueda de restos. 2

Este es uno de los muchos casos que existen en Latinoamérica sobre la mala aplicación de energías renovables en una zona no correspondida. 

«Está claro que es necesario producir energías renovables para combatir el cambio climático que afecta a la supervivencia de todas las especies. Pero el desarrollo de esta nueva tecnología no debería perjudicar a las aves migratorias y la biodiversidad del planeta», comentó Jacques Trouvilliez, Secretario Ejecutivo del Acuerdo sobre las aves acuáticas migratorias de África y Eurasia (AEWA).

¿Cómo podemos minimizar y reparar el daño?

Aunque los pequeños paseriformes (aves menores a 30 cm de longitud) son la especie “más afectada” por los parques eólicos, es necesario cuantificar los daños, no sólo para conocer el impacto potencial en sus poblaciones a largo plazo, sino para mejorar la planeación de la construcción de parques eólicos:

“Una buena planificación para evitar que se ubiquen parques eólicos en cuellos de botella de las rutas de migración o para que los cables de alimentación sean más visibles a fin de evitar colisiones de aves son solo algunos ejemplos» , señaló Trouvilliez.

Los parques eólicos no son una amenaza y de hecho siguiendo estas recomendaciones pueden ser muy amistosos con las aves migratorias.3

  • Las turbinas deben instalarse en áreas desérticas y despobladas, evitando lugares de mayor concentración de aves. 
  • Los parques eólicos deben estar alejados de áreas naturales protegidas como parques nacionales y reservas.
  • No pueden estar instalados en “cuellos de botella”, es decir en pasos montañosos, cabos, penínsulas o istmos, lugares en donde se concentra gran cantidad de migrantes.
  • En las instalaciones offshore se recomienda dejar una franja costera libre de un mínimo de 8 km hasta 13 km en áreas particularmente sensibles para evitar el “efecto barrera” y dejar corredores entre grupos de turbinas. 
  • Optar por otro tipo de generadores eólicos con menor impacto ambiental, como por ejemplo los molinos con rotores verticales y los generadores sin aspas.
  • Construir santuarios de aves para la reproducción y conservación de especies amenazadas.

Por un mundo mejor, cuidemos a las aves migratorias y fomentemos el uso de energías renovables de forma responsable. 

Referencias:

1 Assessing the effect of wind farms in fauna with a mathematical model

2 Mortalidad incidental de aves paseriformes en un parque eólico del noroeste de México

3 La energía eólica, las aves y el ambiente