Costos del cambio climático ¿es sostenible el crecimiento económico global a costa de nuestro medio ambiente?

Artículo escrito por Mónica Valtierra

“El desafío es urgente: las decisiones de inversión que tomemos durante los próximos dos a tres años definirán si las próximas décadas se convierten en rutas de crecimiento inclusivo e inteligente con el clima o un camino alto en carbono e insostenible” New Climate Economy Report 2016.

 

Cada día, todas las personas, ya sea como individuos o colectivos, tomamos decisiones, particularmente aquellas destinadas al uso de nuestros bienes materiales como el dinero. Por ejemplo, decidimos entre comprar un auto pequeño o una camioneta. A gran escala, empresarios deciden en qué nuevo negocio invertir su dinero, ¿un nuevo desarrollo inmobiliario o un parque eólico?, nuestro gobierno también asigna presupuestos cada año para políticas y programas específicos según sus prioridades, entonces surge la duda ¿por qué decidir colocar los recursos monetarios en acciones para combatir el cambio climático?

 

El presente artículo pretende dar una visión sobre los costos financieros y sociales asociados a al financiamiento de acciones para el combate climático, ya que existen muchas dudas, mitos e incertidumbre al respecto. De manera general, es posible comenzar por decir que, cualquier acción o proyecto que considere una perspectiva de sustentabilidad en sus tres áreas (económica, ambiental y social), sin duda tendrá costos finales a largo plazo mucho más redituables que uno que sólo considere un aspecto.

 

Comenzaremos con algunas cifras:

 

En México, el costo por “no hacer nada” frente al cambio climático podría llegar a ser el equivalente a perder más de la mitad del PIB y las afectaciones económicas más graves serían en ciudades y en los estados de Hidalgo, Guerrero, Coahuila, Aguascalientes, Querétaro, Guanajuato, Michoacán y Baja California. En cuanto a los sectores productivos que asumirían mayores riesgos se encuentran la agricultura, la generación de energía, el turismo y el transporte. Es decir, los daños asociados a los eventos climáticos extremos son diversos, multidisciplinarios y distribuidos en diferentes regiones geográficas, en este sentido, nuestras respuestas y soluciones deberían considerar también dichas dimensiones.

 

Imagen 1. Costos acumulados del cambio climático a 2100 por entidad federativa en México

Los datos hasta ahora presentados son meramente económicos pero los costos de cambio climático van más allá de los mismos, además de la pérdida de los ecosistemas y la biodiversidad que requerirían de esfuerzos sin precedentes para que los seres humanos se adapten a la nueva disposición de recursos naturales y reacomodos territoriales. El cambio climático cobra también factura en aspectos sociales muy puntuales y lo podemos identificar cuando suceden eventos climáticos extremos que cada vez serán más frecuentes.

 

Por ejemplo, el Banco Mundial calcula que el costo de desastres climáticos es de 520 mil millones de dólares y empujan a unos con 26 millones de personas a la pobreza cada año. Esta cifra podría aumentar a 100 millones de personas en pobreza por desastres naturales para 2030. En relación a el impacto en la salud, se calcula que los impactos del cambio climático requerirán de 4 mil millones de dólares para 2030 con la finalidad de atender a personas con afectaciones por contaminación y enfermedades transmitidas por verctores. Es relevante señalar que en 2012, se calcula que 7 millones de personas murieron en consecuencia de la contaminci´n atmosférica.

 

Aunado a esto, la crisis climática significa también que la disponibilidad de comida y agua en todo el mundo se encuentra en riesgo y además, acrecentar el número de personas desplazadas y obligadas a migrar dado que las condiciones de vida en sus lugares de origen son insostenibles, la cifra de migración por razones climáticas se espera ascienda a 143 millones de personas para 2050.

 

A pesar de que estos costos humanos y monetarios son estimaciones, cada uno de estos escenarios ya es una realidad en diferentes partes del mundo. En 2017, eventos climáticos como inundaciones, sequías y olas de calor en todo el mundo cobraron miles de vidas y pérdidas materiales valuadas en unos 320 millones de dólares

 

De hecho, se calcula que en México, entre 2001 y 2013 2.5 millones de personas fueron afectadas por eventos relacionados con el cambio climático que sumaron costos de 338.35 millones de pesos. Huracanes como el de Emily, Stan y Wilma en 2005 costaron más de 64,200 millones de dólares mientras que en 2013, Ingrid y Manuel sumaron 61,519 millones de dólares.

 

Es claro que existen escenarios sobre el impacto económico y social del cambio climático, así como casos que ya sucedieron y a partir de los cuales se hizo más evidente la evidencia científica sobre el tema. Entonces queda sólo una duda al respecto ¿por qué las personas, países y empresas siguen gastando e invirtiendo en proyectos sin componentes de sustentabilidad? La respuesta es mucho más compleja de lo que parecer, pero de manera general la respuesta se encuentra en que la información no ha sido difundida ni aplicada a cada uno de los sectores de toma de decisión.

 

Hasta ahora, los costos calculados son tomados en cuenta por organismos internacionales para trazar rutas y escenarios de mitigación y adaptación, pero no son traducidos a un lenguaje financiero que permita a las entidades que distribuyen recursos en todo el mundo incorporar estos elementos de riesgo en sus decisiones financieras. En años recientes esta realidad comenzó a transformarse y cada vez son más las empresas y consultoras que incorporan en sus análisis al cambio climático como un factor de riesgo para las inversiones.

 

De igual forma, en el ámbito internacional, los bancos y empresas comienzan a hacer importantes compromisos para combatir el cambio climático; durante la Cumbre de Acción Climática celebrada en Nueva York en septiembre de 2019, 130 bancos con activos equivalentes a 47 millones de billones de dólares lanzaron los Principios para Bancos Responsables y declararon alinear sus acciones con la sustentabilidad y la protección de la naturaleza.

 

En resumen, todas las personas, instituciones privadas y gubernamentales, debemos comenzar a asumir costos en la actualidad que en el largo plazo se conviertan en inversiones que garanticen la disponibilidad de recursos, la calidad de vida y el bienestar en general de nuestros ecosistemas.

[1] Infraestructura se refiere a proyectos que van desde puentes, edificios hasta inversión en transporte público, energías limpias a gran y pequeña escala, así como reforestación, cuidado y protección de humedales entre otros).